Metamorfosis
La envoltura en la que se envuelve el gusano de seda antes de ser crisálida se conoce con el nombre de capullo, pero aquí en España también se usa para nombrar a esa persona estúpida y molesta.
Podríamos definir capullo como aquella persona estúpida, ignorante, es decir, no conocedora de la situación, una persona no consciente de su envoltura. Lo cual suele traducirse en un malestar tanto físico como psíquico. Pero va más allá, ¿Qué pasa con las personas que son conscientes de su envoltorio pero no salen? Entonces, podríamos ampliar la definición y decir que, un capullo es aquella persona que no sale de su envoltorio, a veces porque no se ha dado cuenta de que está dentro de él y otras muchas porque aún habiéndose dado cuenta no se atreve a romperlo y a salir. Es lo que se conoce como zona de confort. ¿Qué es lo que nos atrapa y nos impide salir? El miedo, el miedo a lo desconocido. Hay un refrán en España que dice más vale malo conocido que bueno por conocer, el que lo escribió ¿sería consciente de su envoltorio y no se atrevía a salir de él? Ese envoltorio puede ser un trabajo, una relación, un lugar, una vida entera …
La metamorfosis, ese cambio profundo que se produce en el gusano y le permite dejar de ser gusano para convertirse en mariposa, que le da libertad para volar y explorar nuevos mundos. Este cambio seguramente sea doloroso, pero necesario. En el momento de romper su envoltorio, su protección, su capullo, en ese preciso instante en que sale de ahí también hay sufrimiento, pero una vez que el capullo cede y se rompe… Ahí, en ese preciso instante, todo cambia, ve la luz. Sus alas fortalecidas por la fuerza que ha tenido que hacer para romper el capullo le confieren la libertad, el don de volar hacía nuevos mundos. Un mundo infinito se presenta ante ti.
La metamorfosis es posible en ti, en mí, en todos y cada uno de nosotros. Pero nosotros no venimos programadas para ella (¿o tal vez sí?) como vienen los gusanos de seda o ¿tú has visto algún gusano de seda que se pregunte? ¿Quiero hacer este cambio?, pues …, no me apetece, así que me voy a quedar gusano toda la vida, o tal vez sí que se lo plantee. Si has tenido gusanos de seda alguna vez habrás visto que no todos se envuelven y forman el capullo, esto enseguida mueren como gusanos. Hay otros que hacen el capullo, pero a la hora de romperlo y salir, no lo hacen y se quedan atrapados dentro del capullo, donde rápidamente mueren.
Volvamos a nosotros, a nuestra metamorfosis. La metamorfosis comienza cuando tomas consciencia de que eres un gusano atrapado en un envoltorio, cuando te das cuenta de que eres un capullo, y entras en acción para romper ese envoltorio. Antes de pasar a la acción, aceptas donde estás, aceptas la situación en su totalidad. Al tomar conciencia y aceptar, ya estás posicionándote para afrontar el desafío, para buscar la mejor solución posible. Ya tienes las fuerzas para romper el envoltorio para salir, para la transformación, la metamorfosis ha comenzado. Esta metamorfosis no tiene porque darse de la noche a la mañana, está metaformosis, como hemos visto, empieza con ese Darnos cuenta de…, con esa toma de consciencia. ¿Y cómo tomo consciencia? Parando, respirando y observando.
Para, Respira y Observa. Cierra los ojos y respira, solamente respira y deja que la respiración llegue a cada una de las células de tu cuerpo, poco a poco sin prisa. Nada que hacer, ningún sitio al que ir todo es perfecto tal y como es. Deja que la respiración te vaya conectado con todo tu ser, con cada una de las células de tu cuerpo, permítete escuchar, sentir a cada una de ellas, simplemente estando en la respiración. Permite que el vaivén de la respiración recorra todo tu ser. Y desde esta conexión integradora, holística pregúntate ¿Cómo te sientes? Y deja que la respuesta fluya sinceramente de tu interior, sin más. ¿Qué necesito? Y deja que la respuesta emane de tu interior.
Algunos tomaremos este camino de la conciencia y el cambio, de la metamorfosis. Otros nos quedaremos en nuestro envoltorio y seguiremos siendo capullos bien por decisión propia o bien por desconocimiento. Pero la vida tiene sus propios planes, desde que nacemos estamos encaminados a la muerte, y ¿no es la muerte la metamorfosis? El abandonar nuestro envoltorio, nuestro cuerpo, para … PARA VOLAR.
